Nuestra asociación participó en este gran encuentro que reunió a personas con daño cerebral, profesionales, familias y entidades en un día lleno de aprendizaje y cercanía.
El pasado 6 de junio se celebró la VII Jornada de la Afasia y la III Feria de la Afasia, un evento organizado conjuntamente por Afasia Activa y Hola Qué Tal Afasia. La jornada se convirtió en un valioso punto de encuentro cargado de emoción, información y comprensión mutua, donde se compartieron propuestas orientadas a impulsar un cambio real que mejore la calidad de vida de las personas con daño cerebral.
Uno de los grandes hitos de este evento fue la presentación del proyecto Ciudad Afasia Amiga (CAMI), una iniciativa impulsada por las entidades organizadoras que busca concienciar y adaptar los comercios y espacios públicos para hacerlos más comprensibles y accesibles. Durante la feria, pudimos conocer de cerca a Cami, el simpático camaleón que sirve de logotipo y mascota de la iniciativa, simbolizando la capacidad de adaptación y la empatía necesarias para construir entornos verdaderamente inclusivos.
Más allá de la vertiente técnica, el evento destacó por ser un espacio de cercanía, ideal para compartir experiencias, estrechar lazos y escucharnos de cerca. Queremos agradecer de corazón a todos los socios, colaboradores y amigos que se acercaron a vivir este día con nosotros, así como felicitar a los organizadores por crear un espacio tan maravilloso.
Participación activa

Nuestra entidad formó parte de todo el evento. Por un lado, estuvimos presentes con un expositor en la feria, sirviendo como punto de información y encuentro. Por otro lado, varios de nuestros socios —quienes también forman parte activa de las asociaciones organizadoras— participaron de forma destacada en propuestas del programa como la mesa de diálogo «Pareja y familia tras la afasia» y la actuación musical del coro Afínate-Afasia.
Además de estas aportaciones, la jornada nos reservó momentos muy especiales. Andrés Melero y Javier Lafuente viajaron desde Sevilla para compartir con todos los asistentes su libro Una avispa dentro del casco. Tratando de no estrellarse ante enfermedades neurológicas.
Y para redondear un día perfecto, la fortuna estuvo de nuestro lado: ¡nos tocó uno de los juegos en el sorteo final!. Un broche divertido para una jornada de convivencia inolvidable que nos impulsa a seguir tejiendo redes de apoyo. ¡Volveremos a vernos el año que viene!



