Nos unimos un año más a las reivindicaciones de nuestro colectivo para recordar que, tras una lesión cerebral, necesitamos recursos y apoyos reales para seguir adelante.
La vida continúa. El apoyo también
El DCA aparece de repente —por un ictus, un golpe en la cabeza, un tumor u otras causas—. Cuando pasan el hospital y las urgencias, empieza la verdadera prueba:
volver a casa, adaptarse a los cambios, aprender a hacer las cosas de otra manera y recuperar poco a poco la autonomía.
Cada proceso es un mundo. Tanto las secuelas visibles como las invisibles van a
necesitar apoyos y rehabilitación.
Aunque cada uno lo vive de una forma, todos tenemos la misma necesidad: tener los apoyos necesarios para seguir adelante con nuestra vida.
Por eso, hoy exigimos cuatro cosas básicas:
- Un Plan Nacional de Atención al DCA: para que todos los recursos y ayudas estén bien coordinados.
- Un censo oficial: que nos ponga cara y números reales a todos los que vivimos con DCA.
- Una etiqueta diagnóstica de “Daño Cerebral Adquirido”: que nos den en el alta hospitalaria para que no nos pierdan la pista en el sistema médico y social.
- Una atención justa y para todos: que no se olvide de las familias, de los niños ni de los casos más difíciles.
Una vida salvada merece ser vivida con dignidad.
