Buscando a mis «ángeles de la guarda»

Ángeles de la guarda. Asociación daño cerebral invisible.

Hoy, hace 17 años, mi vida sufrió un giro inesperado al tener un accidente grave de tráfico hacia el km 100 de la N VI cerca de Sanchidrián. Yo no recuerdo nada de aquel momento, pero por lo que me han contado dos médicos que pasaban por allí pararon a socorrerme y tomaron las decisiones clínicas pertinentes para que pudiera llegar a las manos de un neurocirujano en el hospital de Salamanca y, sobre todo, para que sobreviviera y hoy esté aquí redactando este post.

Aquí estoy, 17 años después, escribiendo en el blog con el que me dedico, desde hace unos años, a visibilizar los efectos menos conocidos del daño cerebral para que la población general no asocie solo el daño cerebral a la falta de movilidad física. Porque hay un daño cerebral importante que no se ve en un rato de consulta médica, se ve con la convivencia.

Cuando estos médicos -mis «ángeles de la guarda»- dejaron todo solucionado se marcharon, sin dejar sus nombres ni sus datos de contacto. Y me encantaría encontrarles y poder agradecerles en persona lo que hicieron. A veces me los imagino y les hablo y les agradezco.

Vida con DCA. Asociación daño cerebral invisible.

Recuperación

Pienso que si esto lo lee mucha gente hay alguna posibilidad de que alguien haya oído alguna historia y pueda dar con ellos y que sepan que me encantaría conocerles. Es difícil, pero muchas veces se consigue lo imposible. Y hoy es una celebración de esto mismo.

Es verdad que ha pasado mucho tiempo. También es verdad que me he recuperado mucho. Hace 14 o 13 años o a lo mejor 11 no podría estar escribiendo esta carta. Pero ahora sí puedo. Y tal vez a alguien le hayan contado estos médicos alguna vez mi historia. Seguramente le hayan contado a alguien que encontraron a una chica joven en un accidente de coche muy grave y que llamaron a la ambulancia, o decidieron que tenía que venir una ambulancia helicóptero porque la situación era de extrema gravedad. Mi coche estaba dado la vuelta y le había dado un golpe muy grande un camión. Era un coche pequeño plateado. Yo estaba despierta, por lo que me han dicho y muy inquieta. En el helicóptero ambulancia me indujeron el coma.

Aceptación

En el libro que escribí años después llamado «El daño cerebral invisible» también he reflejado mi ilusión por encontrar a estas personas, para poder agradecerles en persona lo que hicieron por mí. También para que vean mi recuperación. Seguramente cuando vieron todos los daños que me había provocado el accidente nunca pudieron imaginarse que podría recuperarme hasta el punto de hoy.

Es verdad que en mi recuperación hay cosas visibles y otras invisibles, sobre las que he aprendido muchísimo como persona afectada, como psicóloga y como escritora. Para compartirlas y conseguir que haya una mayor conciencia de la existencia de síntomas no tan llamativos ni conocidos como la falta de movilidad, pero que son también muy limitantes o invalidantes. Y que como las personas no los conocen hay que estar justificándolos continuamente o dando explicación de los mismos.

Agradecimiento

Queridas personas que aparecisteis en mi camino, quiero dedicaros este día. Vuestra ayuda hizo que pudiera evolucionar, que haya podido ir reconstruyendo mi identidad como persona, como mujer, como madre y también como profesional. Que siga disfrutando de la vida y de las personas a las que quiero. Todo a mi nuevo ritmo y con mis nuevos tiempos y posibilidades. Una nueva yo, que cada día intenta integrar lo que era con lo que soy y lo que he aprendido. Con muchos proyectos, ilusiones, dificultades y luchas. Como una más.

Gracias de corazón ángeles de la guarda, por parar y ayudarme. ¡Ojalá algún día os las pueda dar en persona!

Compartir:

Facebook
Twitter
Pinterest
LinkedIn

22 comentarios en «Buscando a mis «ángeles de la guarda»»

  1. Buenos días,
    Hace una semana me «tropecé» con una entrevista tuya y de ahí, aquí. La razón? estuve hablando con el médico sobre mi intención de incorporarme a trabajar tras 10 meses de baja pesar de esas secuelas silenciosas que uno sabe que tiene y sobre la que la medicina poco dice
    Tengo 50 años y el pasado octubre tuve una HEMORRAGIA SUBARACNOIDEA NO TRAUMÁTICA. Los daños físicos fueron los menos y las secuelas físicas apenas perceptibles. Los daños neurológios…eso ha sido otro cantar. En estos diez meses efectivamente he mejorado mi capacidad cognitiva, mi concentración, controladas mis cefaleas…Para el mundo «estoy como una rosa» pero yo se que algo en mi cabeza ya no es lo que fue. Yo le llamo «fatiga mental» y normalmente se me traduce también en una «fatiga visual» : mi atención se ausenta, me agotan las conversaciones, la gente, tengo que aislarme del mundo, dormir…Este último mes me he dado cuenta que ya no he mejorado más, que por más baja que me prolonguen no existe un patrón que prediga cuando aparecerá…Lo he aceptado y por eso he decidido incorporarme de nuevo al trabajo. Estoy asustada pero también es cierto que he llegado a conocer, aceptar y asumir la situación y ese es el primer paso para dosificar «mis fichas de dominó», para hacerlo sin complejos….Siempre pensé que la vida es una carrera de fondo y esta vez, más que nunca, es hora de vivirlo así.
    Ha sido una grata sorpresa encontrar este blog y leer los comentarios de todos vosotros. Un afectuoso saludo a todos.

    Responder
    • Celia, gracias por tus palabras y por compartir tu experiencia.
      Ya nos dirás qué tal tu experiencia de vuelta al trabajo. Cree mucho en ti y en tu intuición de lo que necesitas. Así lo conseguirás trasmitir mejor. Un abrazo

      Responder
  2. Muchas gracias a todas las personas que habéis dejado vuestros comentarios y compartido vuestras historias aquí. Me gusta muchísimo leeros.
    Contaros que el día de mi 17 aniversario fue muy bonito. Conseguí un reto de hacer una excursión caminando a un sitio precioso, viendo la Pedriza, en la sierra de Madrid. Una excursión, que era muy difícil imaginar hace 17 años que sería capaz de volver a hacer. Y aquí estoy, cada vez con más retos.
    También tuve el calor de mi familia extensa, que poco a poco celebran conmigo un día que es muy doloroso de recordar para ellos.
    Os mando mucha fuerza y ganas de seguir avanzando, porque se consigue no importa el tiempo que pase si nuestra energía está en avanzar. Un abrazo y gracias de corazón. Aurora

    Responder
  3. Tuve un accidente por causas desconocidas yendo solo en el coche en agosto del mismo año que Aurora. Llevaba puesto el cinturón, pero rompí el parabrisas con la cabeza. Pasado un año del accidente volvimos de veraneo a Llanes, cerca del lugar donde ocurrió el accidente para dar gracias a mis ángeles de la guarda: la del bar de carretera junto al que volqué y avisó a bomberos y médico de urgencias.
    Indagando en el bar, en el SAMUR y en el cuartel de bomberos pude localizar y tener la satisfacción de agradecer personalmente tanto a la señorita del bar, como a los bomberos que me sacaron del coche y al médico de urgencias de Llanes su magnífica atención y traslado al Hospital Universitario de Asturias donde estuve dos meses en la UCI.
    Tuve un Traumatismo Craneoencefálico severo del que continuo en rehabilitación de neuropsicología en el Hospital de la Beata Mariana, con secuelas invisibles: falta de atención, memoria, impulsividad, equilibrio, falta de planificación…
    Gracias Aurora, tengo ganas de hablar personalmente contigo.

    Responder
    • Santiago, mil gracias por compartirnos tu historia. Estamos unidos por el destino con el mismo aniversario. Y también por la fuerza para luchar para quedarnos aquí, conviviendo con lo que sea.
      Qué suerte y qué alegría leer que tú pudiste contactar y agradecer a tus ángeles de la guarda. Yo confío en que también lo conseguiré hacer algún día. Aunque pasen los años el agradecimiento no se apaga. Un abrazo

      Responder
    • Gracias por vuestros testimonios. Quisiera haceros una pregunta muy personal y quizá indiscreta. Yo me quedo asombrada cuando decís que tenéis secuelas invisibles como falta de atención, de memoria, de planificación, que padecéis de impulsividad. Todas ellas son secuelas que también padece mi hija. Pero ella, a pesar de tener la inteligencia y la capacidad de razonamiento intactas, de seguir con sus clases de matemáticas, inglés, pintura, … no sería capaz de escribir como lo hacéis vosotros, no sería capaz de transmitir lo que le sucede. Es por ello que me pregunto, vuestras respuestas las escribís vosotros/as? O lo hace alguien de vuestro entorno? Os pido perdón si creéis que la pregunta no es adecuada, pero es una duda que me carcome siempre que leo las entradas del blog. Gracias y un abrazo.

      Responder
  4. Gracias Aurora porque cada vez que veo que tengo un correo tuyo me alegro mucho, ya que con mi daño cerebral invisible me siento a sola y triste , porque no paro de luchar para hacer una vida normal pero me entristece no poder hacer lo que hacia antes de mi encefalitis, mi trabajo . Intento recordarles a mis allegados y familiares que ya no soy la misma aunque fisicamente si lo parezca, y que se pongan en mi lugar, pero les cuesta mucho porque no se ve , ya que la prosopagnosia me impide reconocer a las personas, cuando me saludan por la calle yo respondo pero me agobia no saber quien es , de que los conozco etc.
    Es lo que tu dices hay que justificar mucho nuestro comportamiento, y si no lo entienden aveces me han dicho que pongo por excusa mi minusvalia.,
    Un saludo Lola

    Responder
    • Gracias Lola, por compartir tu historia. Imagino lo difícil que debe ser convivir con la prosopagnosia, y tratar de buscar herramientas para que afecte lo menos posible a la calidad de vida y al ánimo. Estoy segura de que las vas a encontrar. Un abrazo

      Responder
  5. Esta vez me has hecho saltar las lágrimas Aurora. Me quedo también con la frase que decía la otra persona. Tuve la suerte de conocerte gracias a ese documental de Estoy Aquí me ves y desde entonces eres muy especial en mi vida. Un beso muy grande y esperando tus sabías palabras el día 4

    Responder
    • Esther, bonita, yo sí que aprendo de ti. La persona que conozco que lleva más tiempo conviviendo con las discapacidades invisibles -desde pequeña- y luchando contra viento y marea para que el entorno las conozca y te den el lugar merecido. Eres luchadora como tú sola y estás ya llegando muy lejos. Un beso enorme

      Responder
  6. Qué lindo escrito, Aurora. Qué bueno ver crecer una sensibilidad como la tuya, la necesidad de un agradecimiento invisible deseoso de convertirse en real y palpable. Parece una extraña comparación, pero nuestro oculto daño cerebral tiene algo en común con el amor: es bueno y positivo que se sepan, que se sientan, que se vean. Te agradezco inmensamente lo que haces por ti y por los demás, la linda luz con que iluminas a much@s. Gracias Gracias gracias. Deseando dártelas en persona, igual que tu a ellos.

    Responder
    • Gracias Andrés. Y sí, ojalá algún día podamos conocernos en persona. Y también yo poder aprender de tu bonito recorrido y de tu fuerza y energía en tus proyectos a pesar de convivir con lo invisible. Ya me dirás cuando presentéis el libro. Seguro que o puedo viajar o tiene tanto éxito que os piden una presentación en Madrid ; ) Un abrazo

      Responder
  7. Muchas gracias Aurora!
    Tus palabras son muy claras y reflejan lo que es el DCA. Yo tuve un accidente de moto en el verano del 2000. Yo también estuve muy grave, nadie daba un duro por mí. Cuando estaba en coma cumplí 19 años.
    Hoy en día tengo 40, vivo y viajo sola. Soy completamente independiente, pero tenemos algo que la gente no ve.
    Es leerte y me veo totalmente identificada. Me gustaría poder hablar contigo en privado. Ahí dejo mi dirección electrónica.

    Responder
    • Muchas gracias Alicia, por tu comentario y por compartir tu valiente camino y evolución hasta llegar a ser autónoma, aprendiendo a convivir con las limitaciones invisibles. Ojalá pueda contactarte pronto. Un abrazo

      Responder
  8. Precioso post, Aurora.
    Me gusta leerte y ver lo bien que puedo estar dentro de… 14 años.
    Y yo quiero agradecerte a ti porque leer tu libro, pocos meses después del accidente, me ayudó y te convertiste en mi guía pues caminabas 14 años por delante, con el mismo daño invisible.

    Responder
    • Muchas gracias Mercedes.
      El proceso de aceptación tiene mucho que ver con el aquí y el ahora. Aceptar como estás hoy, la foto de hoy. Y también aceptar la incertidumbre de no saber cómo vamos a estar más adelante. Aunque te aseguro que siempre vamos a mejor. Si no conseguimos que algunas limitaciones se resuelvan conseguiremos compensarlas con herramientas. Un abrazo

      Responder
  9. Preciosa nota de agradecimiento. Me gustó mucho esa frase de que día a día tratamos de integrar lo que era con lo que se es. Eso hacemos todos pero sobretodo los que hemos tenido eventos a nivel cerebral

    Responder
    • No sé cómo te llamas porque apareces como Anónimo. Pero veo que sabes bien por lo que pasamos las personas que tenemos un cambio súbito importante en nuestras vidas. Gracias por compartir también lo tuyo. Un abrazo

      Responder

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Encárgalo en tu librería, Casa del Libro, Muga, Polifemo, Giuntieos, Amazon o Kindle

Redes sociales

Últimas publicaciones

Sigue nuestas publicaciones

Suscríbete a nuestra newsletter

Relacionados