Reseña profesional – Dra. Carmen Cuenca Muñoz, neuropsicóloga. Encuentro sobre el libro con estudiantes de Grado de Psicología en la universidad.

«ALGUIEN MUY ESPECIAL»

Buscar libros en una biblioteca es una experiencia curiosa. Nunca sabes qué te vas a encontrar. Y como pasa casi siempre en la vida, encuentras algo que no estabas buscando. En mi caso apareció un libro con un título ¡tan interesante!: El daño cerebral invisible. Yo soy neuropsicóloga y lo encontré perfecto. Enseguida pensé en los pacientes y en esa realidad en la que viven y que tanto cuesta entender a los demás. Leí la contraportada, el comienzo del libro y enseguida olvidé la búsqueda inicial. El libro ya me había enganchado.

Necesitaba continuar con mi búsqueda así que lo seleccioné para sacarlo y ese mismo día lo leí. Era la primera vez que leía un relato tan cierto, tan fiel reflejo de la realidad de un paciente con daño cerebral, y con el valor añadido de que estaba escrito en primera persona por quien lo había pasado. La escritura clara y acertada llegaba con calma, sosegada, lenta y precisa. Y reflejaba una realidad abrumadora.

El libro me fascinó y enseguida compartí todo estos con amigos y compañeros. Y unos meses después comenzó el curso. Yo me considero una persona afortunada porque mi profesión es mi pasión. Trabajar con pacientes con daño cerebral es lo que siempre le ha dado sentido a  mi carrera como psicóloga y a mi especialización como neuropsicóloga. Además, tengo la enorme fortuna de poder compartir  mis conocimientos y experiencias con mis alumnos (estudiantes de último curso de la carrera de Psicología). Y desde que leí el libro supe que ellos tenían que leerlo y aprender mucho de su contenido.

Así pues, una de las prácticas de la asignatura de este año estaba clara: Aurora Lassaletta El daño cerebral invisible. EOS Psicología.

Pero quise ir  más allá y pensé que si los alumnos, y yo misma, tuviésemos la oportunidad de conocer a la autora, sería una experiencia realmente enriquecedora. Y contacté con Aurora. Y a partir de ahí, ella se encargó de hacerlo todo fácil. Desde el primer momento aceptó ir un día a clase a hablar sobre su experiencia, sobre su realidad actual y a dar a conocer algo tan desconocido como el mundo, y el día a día, de alguien que ha sufrido una lesión cerebral. Además, Aurora es psicóloga y para nuestros alumnos prometía ser algo muy especial.

Y lo fue. Un viernes por la mañana el aula se inundó de luz, de interés, de emoción. Y de alumnos. Aurora estuvo impresionante. Los alumnos escuchaban sus palabras con interés, sorpresa, admiración. De hecho, en el turno de preguntas, muchas de las intervenciones eran para darle las gracias por lo que les había transmitido y porque gracias a su libro y a su charla entendían muchas cosas de familiares o conocidos que, por diferentes enfermedades, presentaban cuadros que ahora entendían mejor.

Me gustaría destacar algo que me llamó la atención, por lo poco habitual que es; la humildad con la que lo abordaba todo. Y ahí consideré necesario hacerle un comentario sobre el protagonismo y la importancia de los pacientes. Su historia, su libro, su apoyo en centros y asociaciones, su asistencia a congresos, es lo que le da sentido al trabajo de todos los profesionales, a los libros y teorías de todos los grandes de la profesión. Son los pacientes los que hacen que se avance en el conocimiento y en el estudio; son ellos los que hacen que se generen nuevas teorías que expliquen lo que les pasa. Cada paciente aporta síntomas y características nuevas y, en muchos, casos son el motivo de una nueva teoría. La profesión está llena de personas que sufrieron algún tipo de daño cerebral, y un neurólogo (A.R. Luria), o  una neuropsicologa (B. Milner), por poner algunos de los ejemplos más clásicos, avanzaron en el estudio y conocimiento de las patologías gracias a los pacientes a los que estudiaron.

Y así sigue siendo.

Al finalizar la clase los alumnos me dieron las gracias por haberles brindado la oportunidad de conocer a alguien como ella. Cuando me despedí de Aurora fui yo quien le di las gracias por habernos regalado parte de su tiempo, de su esfuerzo y de su experiencia.

Madrid, marzo 2019

Dra. Carmen Cuenca Muñoz. Neuropsicóloga. Profesora Neuropsicología Univ. Cardenal Cisneros (adscrita a la Univ. Complutense)

12 comentarios en “Reseña profesional – Dra. Carmen Cuenca Muñoz, neuropsicóloga. Encuentro sobre el libro con estudiantes de Grado de Psicología en la universidad.”

  1. Hola.
    Todavía no he leído tu libro, pero por los comentarios que veo creo que me vendrá muy bien. Mi pareja sufrió un TCE hace 16 meses. Tiene 32 años. Los primeros días fueron muy duros, pues su vida corría serio peligro. Sin embargo ahora es cuando peor lo estoy pasando. Los primeros meses tienes el apoyo del equipo médico, la familia, amigos… y la situación de shock no te deja hacerte a la realidad. Sufrió afasia global. Ojalá pudiera escribir estas palabras, pero le ha afectado a la compresión, hablar, escribir y leer. A día de hoy solo es capaz de decir algunas palabras y ni siquiera pronuncia bien. La movilidad en la parte derecha también se vio afectada aunque físicamente es lo que más a mejorado.
    Es muy duro ver a la persona que más quieres, que tras haber estudiado una ingeniería y hablar 3 idiomas no sea capaz de escribir «te quiero». La vida nos ha dado un golpe terrible. Tiene muchos bajones y en la clínica PÚBLICA a la que acude a rehabilitación, logopedia y terapia no han dado apoyo psicológico a la familia más cercana y tampoco al paciente. Solo le evalúan y le hacen pruebas, no le hablan para animarle, darle palabras de esperanza o de hacerle ver que su pareja está a su lado (es con quien más paga su frustración y desesperación).
    Imagino que hay más gente como yo. Antes de esto la palabra AFASIA no sabía ni que existía. Solo quiero ayudar a mi pareja y poder encajar de la mejor manera posible esta situación a la que ambos no nos acostumbramos.

  2. Qué valioso todo lo que comentáis, el libro que ha escrito Aurora, los grupos que hace con personas con diferentes limitaciones…..

    Lo principal para mí es compartir, creo que la empatía, las emociones, percibir la comprensión de los demás, entender experiencias, etc., ayuda mucho.

    Me parece estupendo que en este espacio se intercambien opiniones con profesionales, con personas que afrontan limitaciones,…..

    Un fuerte abrazo

  3. Disfruto con tus post. Son del tamaño perfecto, más no consigo retener e hilar ideas. Quiero más… me siendo muy identificado. Si no fuera por la obligación de mis hijos… ¡puf!
    Enhorabuena.

  4. Soy Montse. Yo, como Lola, sufrí un encefalitis hace dos años. Tengo 53 años y ya me han jubilado. Mi encefalitis parece ser autoinmune. Durante todo este toempo ha sido una pergrinación por psicólogos, neuropsicólogos, psiquiatras… con sus respectivas terapias. Ni yo misma sabía que me pasaba. Habitaba un cuerpo y una mente que me eran desconocidos. Me llegó el libro de Aurora en medio de todos esos procesos difíciles y fue una gran cura para mi. Me veía en sus páginas y encontraba en su lectura las palabras que a mi me faltaban para saber y hacer saber a los profesionales que me atendían lo que me pasaba. A partir de ahí , todo ha sido más fácil para mi: sé como estoy y sé lo que necesito. Muchísimas gracias Aurorra

  5. FELICITACIONES, Aurora, así en mayúsculas porque te mereces estas bellas, bellas palabras de esta reseña, tu aporte a este camino que nos toca transitar a muchos como protagonista o como acompañantes de personas con DCA es grandioso. Además está esa actitud de ayudar lo más que puedas y eso se percibe y lo viví. Lo haces desde el amor por poner «una montaña de arena» no desde el interés y eso te hace MÁS GRANDE. Dios te siga bendiciendo.

  6. Desde mi experiencia, como conocedor de primera mano de los daños causados por un ictus (isquémico en mi caso), cabe decir que al menos Aurora ha hecho de «su nueva vida» un camino mejor para todos los demás, dando a conocer las secuelas. Puedo suscribir prácticamente todas y cada una de las circunstancias en las que el daño cerebral nos ha metido y a pesar de que no son para nada agradables, nos han enseñado mucho de nosotros mismos. Como persona he cambiado, como compañero he cambiado, como empleado he cambiado, como conductor he cambiado, como director he cambiado, como amante de lo que antes disfrutaba he cambiado, … Cierto es que «no te ven», pero tu si lo sientes y no entienden lo que pueda estar pasando. Que tu cerebro tenga unos hábitos adquiridos desde tu nacimiento y que esos caminos se hubieran roto, hacen pensar en la falta de rapidez de tu memoria y las reiteradas situaciones en las que estas se producen o que el almacenamiento de los recuerdos más recientes en lugares más accesibles, hacen que los hábitos adquiridos anteriormente se vuelvan a manifestar, perdiendo el acceso rápido a la «nueva memoria». Hay mucho que hacer todavía…

  7. Yo no soy psicóloga pero si tengo las consecuencias de una daño cerebral, una encefalitis herpetica. Me recuperé al año pero me ha quedado una prosopagnosia. Un tiempo estuve con asistencia de neurosipcologos pero no se daban cuenta que sentíamos, todas las consultas eran parecidas ejercicios para recuperar la memoria. Pero ver nuestros sentimientos y ayudarme a que me pudiera enfrentar al cambio tan brusco en mi persona no físico sino de carácter , comportamiento , comprensión por mi o por mis familiares o cuidadores. Como dice Aurora al ser un daño invisible no lo ven ni los especialista, y las personas cercanas me ven como mala y que yo soy la culpable de mi cambio de carácter.
    Esto es para mi es como un sueño , pesadilla de la que nunca me despertare . Mi vida a cambiado mucho porque yo he sido muy activa estaba en el puesto más alto de mi profesión y al final me caí de cabeza y me han jubilado muy pronto con 54 años. A mi me gustaría también escribir un libro para que los psicólogos sepáis mejor lo que se siente con un daño cerebral y así ayudéis a los que lo sufran.

    • Hola,muy importatnte tu comentario, paso algo similar con mi hija de 22, el origen traumatismo craneo encefalico, con fractura de temporal izq. por deporte de contacto, hace tres años, secuelas: impulsividad, irritabilidad , desmotivación un poco de bajón del ánimo, sigue la unicersidad, cómo puede, deporte al 100%, pero las secuelas psico solo con especialistas y algo de medicación, lucha por ser la misma que antes, cosa difícil. Saludos desde Buenos Aires. Fabio

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