Los viajes en metro me aturden

Foto: Álvaro Lassaletta

Hasta hace poco no he llegado a entender realmente por qué los viajes en metro me agotan.

Hace varios años, cuando tenía problemas de movilidad y me fatigaba en seguida, pensaba que el cansancio era físico, que se debía a no estar en forma y que un viaje en metro con transbordo era un sobreesfuerzo. Pero ahora que tengo una mayor resistencia física me doy cuenta de que esta fatiga tiene que ver, sobre todo, con algo cognitivo.

Mi viaje en el metro me aturde porque mi cerebro no filtra la información. Escucha todo a la vez, y son demasiados inputs, demasiada información auditiva, visual, sensorial al mismo tiempo No puedo tener una conversación con alguien en el metro en la que me tengo que concentrar, porque estoy escuchando todas las conversaciones que hay en el vagón de fondo, oigo el chirrido del vagón sobre los raíles, oigo el ruido de la puerta al abrirse y cerrarse, la voz por los altavoces que anuncia la próxima parada, la tos de mi vecina, y no puedo atender a ninguna en concreto porque oigo todo a la vez. Normalmente el cerebro filtra y discrimina y prioriza lo más importante. El mío no. Y eso es muy cansado.