ARTÍCULOS SOBRE EL LIBRO “El daño cerebral invisible”

http://www.lavanguardia.com/vida/20170511/422499959144/la-invisibilidad-del-dano-cerebral-adquirido.html

 

http://www.elconfidencial.com/ultima-hora-en-vivo/2017-05-11/la-invisibilidad-del-dano-cerebral-adquirido_1213954/

http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/invisibilidad-del-dano-cerebral-adquirido-6031517

 

http://www.republica.com/2017/05/11/dano-cerebral-adquirido-una-lesion-invisible-que-afecta-a-400-000-personas-en-espana/

 

 

 

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EL DAÑO CEREBRAL INVISIBLE”

http://eos.es/actualidad/noticias/item/322-presentacion-del-libro-el-dano-cerebral-invisible-alteraciones-cognitivas-en-tce-ictus-y-otras-lesiones-cerebrales-de-aurora-lassaletta-en-el-ceadac

¿Qué os pareció la presentación?

El jueves 11 de mayo a las 12:00 y a las 19:00 en CEADAC.

La oportunidad de poder transmitir, a través del libro, lo mucho que he aprendido a lo largo de los últimos 12 años, como afectada y como psicóloga.

La alegría de volver a sentirme útil

Foto: Álvaro Lassaletta

Esta semana una amiga me ha dicho que tengo un brillo especial en los ojos. Y sé que tiene que ver con haber vuelto a retomar mi tarea profesional, aunque sea en dosis pequeñas.

Es verdad que ahora como psicóloga no puedo ver ocho pacientes diarios ni llevar tres grupos semanales. Mis nuevas limitaciones en la atención, la organización mental y la fatiga no me lo permiten. Pero sí puedo dedicar mi energía a uno o dos grupos semanales de una hora de duración. Y me llena de alegría y de ilusión el poder sentirme útil de nuevo. He aprendido mucho en estos últimos doce años, sobre todo acerca del camino de la aceptación de mi nueva situación, de las secuelas que persisten y de mi nueva identidad. Comparto mi aprendizaje, retomando mis habilidades como psicóloga voluntaria, en los grupos semanales con personas a los que de repente un día una especie de “terremoto” cambió su vida, como me pasó a mí,. También aprendo mucho escuchando y comprendiendo el proceso individual y el ritmo de cada persona. Me parece que es muy importante poder encontrarnos entre “iguales”. Eso nos da fuerza y nos hace ver más claro el horizonte.

Estoy segura de que cada uno desde su lugar puede hacer algo o retomar algo con lo que se siente útil.

¿Qué haces o crees que puedes hacer para sentirte un poco útil?

Los viajes en metro me aturden

Foto: Álvaro Lassaletta

Hasta hace poco no he llegado a entender realmente por qué los viajes en metro me agotan.

Hace varios años, cuando tenía problemas de movilidad y me fatigaba en seguida, pensaba que el cansancio era físico, que se debía a no estar en forma y que un viaje en metro con transbordo era un sobreesfuerzo. Pero ahora que tengo una mayor resistencia física me doy cuenta de que esta fatiga tiene que ver, sobre todo, con algo cognitivo.

Mi viaje en el metro me aturde porque mi cerebro no filtra la información. Escucha todo a la vez, y son demasiados inputs, demasiada información auditiva, visual, sensorial al mismo tiempo No puedo tener una conversación con alguien en el metro en la que me tengo que concentrar, porque estoy escuchando todas las conversaciones que hay en el vagón de fondo, oigo el chirrido del vagón sobre los raíles, oigo el ruido de la puerta al abrirse y cerrarse, la voz por los altavoces que anuncia la próxima parada, la tos de mi vecina, y no puedo atender a ninguna en concreto porque oigo todo a la vez. Normalmente el cerebro filtra y discrimina y prioriza lo más importante. El mío no. Y eso es muy cansado.

 

 

 

¿Dónde está Aurora?

Foto: Álvaro Lassaletta

Me doy cuenta de que la mayoría de nosotros asociamos el daño cerebral a algún daño físico externo.

Cuando no existen daños físicos evidentes o no son visibles muchas personas no tienen en cuenta que puede haber otras limitaciones internas, cognitivas.

Para conseguir la derivación desde mi centro de salud al centro de rehabilitación neuropsicológica necesitaba varios informes de especialistas, al igual que un informe de la trabajadora social. Yo estaba en la sala de espera del centro de salud delante del despacho de la trabajadora social y al entrar en su despacho me preguntó: “¿Quién es Aurora?”. Yo pensé que era una pregunta existencial y profunda y me quedé desconcertada y bloqueada sin contestar. Entonces me preguntó:

-“¿Dónde está Aurora? ¿Por qué no ha venido?”.

– “Soy yo”, le dije.

– “¡Ah, eres tú!, no creía que fueras tú”. Me di cuenta de que buscaba a una persona con un daño más visible.

Algo similar me ocurrió en la piscina el otro día. Voy a piscina con el Club de deporte para DCA en un polideportivo municipal. En la calle de al lado había varias personas y una de ellas protestaba vehementemente porque en nuestra calle éramos menos y se pasó a nuestra calle. Al llamarle la atención la monitora y decirle que ella tenía que volver a su calle, porque nuestra calle estaba reservada para un club de deporte especial ella en seguida vino a mí y me dijo: ¿A que tú no eres de este club? ¿A que tú no necesitas monitora?. Yo le expliqué que yo también pertenecía al club y que sí que necesitaba la guía de las personas especializadas.

¿Por qué tenemos que estar todo el día justificando o dando explicaciones sobre algunas de nuestras limitaciones?

¡Que no se vean desde fuera no significa que no existan!