LA MÚSICA, EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES

Hace unos días disfruté del concierto de la Asociación MusicAvanza https://musicavanza.org/ en Madrid y del coloquio posterior. El objetivo de esta asociación es difundir la música y los beneficios de la misma tras un Daño Cerebral Adquirido. Está formada por dos músicos profesionales -un violinista y un pianista- que sufrieron una lesión cerebral súbita hace unos años y por una médico neurorehabilitadora, también música, que les ayudó a rehabilitarse utilizando sus instrumentos y melodías como herramientas de motivación y de adaptación a su nueva realidad.

Es emocionante ver cómo ahora estos dos músicos maravillosos han podido retomar su música y sus conciertos a un nuevo ritmo y tiempo, con una frecuencia distinta y con la misma alegría o incluso más, que es la que nos llena cuando conseguimos alcanzar nuestros retos y objetivos tras readaptarnos a nuestra nueva vida.

Además de disfrutar mucho de la música del concierto me emocionó el logro de esta asociación, y la energía que consiguieron crear en la audiencia tanto cuando las notas sonaban como cuando compartían su experiencia los músicos, personas con un DCA, familiares y profesionales. Y me hizo pensar, sobre todo sentir. Y pude entender el papel de la música en mi “rehabilitación emocional” y de la ayuda que la música me ha supuesto y me supone día a día.

Como ya he comentado en otros post muchas personas tras una lesión cerebral adquirida tenemos afectada el área de las emociones, tanto el sentirlas como el expresarlas. Algunos por exceso, otros por defecto.

El concierto me ayudó a recordar cómo cuando yo desperté y salí del coma, -hace ahora muchos años- una gran parte de mis emociones quedaron aún dormidas. Y la música ha ayudado a que se vayan despertando un poco esas emociones, a modular las que se despertaron explosivamente e incluso a facilitar la armonía emocional en la familia.

Ha hecho falta que pase bastante tiempo para ser consciente de lo que me ha pasado con las emociones tras mi lesión cerebral súbita: el no sentir las emociones casi al principio y la dificultad para expresarlas cuando he empezado a sentirlas. Ahora que tengo esta conciencia puedo trabajar sobre ello, pero hasta ahora no me daba cuenta con profundidad, aunque creo que en algún punto sí era consciente.

La intuición de que necesitaba participar en un coro unos años después del accidente seguro que tenía que ver con esto. Ha sido en el coro donde he podido empezar a emocionarme al realmente sentir algún tema que cantábamos. Por supuesto me apunté a un coro “emocional”, como yo le llamaría, en el que queremos transmitir a través de la música desde la belleza hasta la injusticia que nos rodea. Y después seguí involucrándome en sentir a través de la música clásica con los coros participativos.

Y los altibajos emocionales del día a día, -más frecuentes como bien sé ahora en personas con DCA-, también los regulo muchas veces con música. Sacando la ira o la frustración cantando a voz en grito, calmándome con música tranquila o cantando temas muy íntimos y suaves cuando la ansiedad me invade… La música sirve para regular las explosiones emocionales conscientes y también las consecuencias de las inconscientes.

Y el ver retomar la música a mi compañero diario de fatigas durante todos estos últimos años me hace ver que la música devuelve vida y alegría, y nada me puede hacer más feliz que eso.

1 comentario en “LA MÚSICA, EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES”

  1. En mi último taller de aceptación hemos resumido todas nuestras charlas.
    Gracias al grupo he aprendido a conocerme y aceptarme.
    A ser consciente de mis miedos, de mis inseguridades.
    He aprendido que con paciencia y tesón todo se consigue.
    Mis compañeros me han enseñado que no somos bichos raros, solo somos diferentes.
    Aurora nos ha enseñado palabras raras que hemos aprendido a identificar en nosotros.
    La aceptación es eso… Conocernos a nosotros, aceptar la situación e intentar superarla.
    Día a día, paso a paso, reto a reto.
    Hemos aprendido a ponernos metas capaces de cumplir con esfuerzo. Y meta a meta hacer una carrera.

    Gracias a Aurora, mi entorno me entiende.
    Gracias Aurora Lassaleta.

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