LA FRAGILIDAD EMOCIONAL TRAS UN DCA

 

Foto: Álvaro Lassaletta

Después del terremoto que supone un daño cerebral adquirido en la vida de una persona las emociones se vuelven bastante frágiles, inseguras.

Ahora nos toca aprender a manejarnos por un camino nuevo y a convivir con algunas limitaciones que vamos descubriendo.

Tras un terremoto hay que decir adiós a algunas cosas que ya no nos son útiles ahora, recolocar las que aún siguen en pie, y arreglar las que están algo dañadas.

Nuestro proceso de recuperación es parecido. También consiste en reutilizar y potenciar las funciones que se mantienen y esforzarnos en rehabilitar las que ahora fallan y si no se pueden recuperar completamente aprender herramientas o trucos para compensarlas.

Yo me doy cuenta de cómo en este arduo y bonito camino me siento más insegura. Ya no estoy tan segura de las cosas como antes. Las emociones se mezclan y a veces salen de forma impulsiva o con demasiada fuerza, incluso a veces no salen cuando las necesito.

Antes me enfadaba con esta situación. Ahora aprendiendo a convivir con distintas limitaciones y habiendo avanzado mucho en el camino entiendo esta fragilidad emocional, estos cambios de opinión, mi inseguridad. También siento que cada vez voy sintiéndome un poco más segura en este proceso de adaptarme a todos los cambios que se han dado en mi vida y en la de mi familia. Y espero que poco a poco la inseguridad no sea tan esencial en mí.

4 comentarios en “LA FRAGILIDAD EMOCIONAL TRAS UN DCA

  1. Me pasan cosas así y me entran dudas sobre si será o no depresivo, las psiquiatras que me atienden, me prescriben antidepresivos y no estoy convencida de que sea depresión. No tengo el ánimo bajo aunque no estoy para echar cohetes. He consultado con otras afectadas de DCA y diagnosticadas de depresión como yo y les pasa lo mismo y he visto informes médicos de personas diagnosticadas de síndrome depresivo sin DCA con alteraciones de la memoria comprobados. Así que me gustaría entender y saber mas sobre ello.

  2. Aceptar las cosas que ya no son útiles ahora es la primera cosa que se ha de realizar. Es duro y difícil, yo creo que nunca se acaban de aceptar. Yo no las he aceptado aún. Soy masoca y no veo que al final caeré por el barranco a pesar de poner todo el empeño. Supongo que cuando me haga un poco mas mayor, dejaré de querer ir a los sitios y querer aprender cosas nuevas que no me entran. El saber o no saber, el querer eso o no quererlo es siempre una indecisión constante que al menos por mi parte involucra a los demás. Yo no tomaré sola la decisión, si lo hago será porque haya consultado mil veces a los demás y tarde +X veces lo indecible de lo normal.

  3. Me identifico totalmente con Aurora, con la cabeza. La irregularidad emocional, más acentuada hacia el pesimismo, ha sido una constante en los últimos años. Ignoro si los antidepresivos habituales hacen su efecto, supongo que si. Lo que es indudable es la mejoría, aunque lentiiiiiiiiiiiiiisima, pero real: cada vez tengo menos pesimismo, ya no lloro cosa que ha sido habitual durante varios años, y se hacer cosas, tantas que me paso, y no doy a basto de todo lo que quiero hacer.

  4. Santiago, me quedo de ti en qué hay mejoría.
    Ante mi lentitud, he decidido aprovechar para actuar de forma,al menos, conveniente. Me siento más plana que pesimista, como observadora que cada vez se asusta menos de las propias (no) reacciones.
    En relación a las palabras de Neula, lo de “masoca”, “duro y difícil” no lo considero tan conveniente como “lo hago lo mejor que puedo… cada vez mejor…” que la actitud nos sea más favorable.
    Aurora describe nuestro “bonito” camino, lo puede ser o que al menos por nuestra parte lo sea. He decidido confiar en mí misma y valoro más lo esencial e importante.

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