Aceptar no es resignarse

Foto: Álvaro Lassaletta

El camino de la aceptación del daño cerebral adquirido es largo, a veces es llano y liso, otras es cuesta arriba, en ocasiones se convierte en terreno pedregoso en el que la mochila pesa demasiado y en otras nos encontramos en una subida del camino que nos permite mirar con perspectiva todo lo que hemos recorrido ya.

Casi siempre al llevar los “grupos de aceptación” como voluntaria con personas con DCA me he encontrado dentro del grupo con algunos participantes a los que no les gustaba nada el nombre. Me decían que “aceptar” les sonaba a “resignarse con lo que hay”, como un concepto estático sin posibilidad de avanzar. Cuando les preguntaba con qué nombre les gustaría describir el proceso de aceptar las nuevas limitaciones, recuerdo buenas propuestas como “Gestionar el cambio” , “Grupo de conciencia”, “Mi vida aquí y ahora”.

Independientemente del nombre, la aceptación es dura, pero fundamental en el proceso de rehabilitación y recuperación y en la adherencia al tratamiento. Pero para mí la aceptación no es algo estático. Cuando hablo de aceptación hablo de aceptar en cada momento lo que hay, las limitaciones con las que contamos en ese momento. Por mi experiencia esa ha sido la clave para una mejor recuperación. Durante mucho tiempo no aceptaba algunas secuelas e intentaba ignorarlas, pero eso al final me pasaba factura. El conseguir mirar de frente a cada etapa me ha ayudado a centrarme en la recuperación. El aceptar las secuelas que tengo hoy no quiere decir que me resigno a pensar que serán las definitivas. Quiere decir que si hoy acepto lo que me pasa hoy la recuperación sigue su curso de manera fluida. Puedo hablar de esto después de un aprendizaje largo de años y de pelearme mucho con lo que me pasaba. Animo a la esperanza, a no resignarse, porque se puede seguir avanzando durante mucho tiempo, sobre todo si nos centramos en el presente y nos proponemos objetivos realistas.

El daño es menos invisible cuando nos reconciliamos con él.

 

4 comentarios en “Aceptar no es resignarse

  1. En 2.009, después de cuatro años de mi accidente escribí:
    No acabo de asumir mis limitaciones lo cual últimamente me da depre. Por ejemplo me fastidia mucho que no me dejan conducir. Continuo haciendo cosas mal por la precipitación, pensé haberlo superado pero meto mucho la pata por hacer todo aún demasiado de prisa y sin pensar. Me molesta mucho que mucha gente me pregunte ¿cómo estás? o me dice que me ve muy bien.
    O me deprimo cuando soy consciente de algunas limitaciones chorras como la falta de coordinación. Otra cosa que me fastidia mucho es que continúo, no solo manejando regular el dinero y gastos, si no de no llevar yo todas las cuentas de casa. A veces me da la sensación de que me paso o tengo mala uva.

    • Gracias Santiago por compartirlo. Como decía el camino de la aceptación es también un reto diario. Por mi experiencia las secuelas se “tranquilizan” cuanto mayor es la aceptación.

  2. Me gusta oirte hablar así Aurora, porque yo todavia estoy en un camino que no ha hecho mas que empezar. Acepto mis secuelas pero no me resigno a encontrar algun camino que las minimice… y buscando se encuentran cosas, a lo mejor no para acometerlas de inmediato, pero te permiten saber que ventanas no debes cerrar todavía, sino dejarlas entreabiertas, eso te da esperanza.Un beso fuerte y gracias por ayudarnos a todos

    • Gracias Dolores. El tener una diana lejana ayuda siempre al impulso y a la motivación, mientras no se convierta una obsesión y tengamos la atención en las posibilidades reales de nuestro día a día, en el aquí y el ahora. Me encanta que nos recuerdes la esperanza, elemento fundamental para la recuperación. Un abrazo

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