“LA VIDA EN UN SEGUNDO” por Gabriela Toirac, superviviente de un accidente de skate.

En torno al Día de la Afasia, os quiero compartir el testimonio de Gabriela, superviviente de un accidente de skate hace aproximadamente un año, quien ha tenido como consecuencia una afasia, y que ha mejorado mucho -como podréis ver- con el tratamiento.

Como dice Gabriela «cuando tienes un accidente tu vida va a cambiar drásticamente, sea de la forma que sea, va a cambiar». Así que piénsalo y no lo dudes. ¡Ponte el casco! Os animo a ver el video en el que nos cuenta su testimonio. Os pongo primero la última parte del video, con el mensaje de Gabriela para adolescentes, jóvenes y para todas las personas en general. Luego os he pegado el enlace al video completo, cuyo contenido aparece escrito a continuación.

¡Gracias Gabriela por compartirnos tu testimonio, por hacernos llegar tu claro mensaje y por ayudarnos a entender un poco más de los aspectos más invisibles de una lesión cerebral!

“LA VIDA EN UN SEGUNDO” por GABRIELA TOIRAC, superviviente de un accidente de skate.

Hola, me llamo Gabriela y tengo 18 años. Actualmente debería estar en 2º de Bachiller, graduándome, dado que el año pasado estuve en 1º de Bachiller de Sociales y lo aprobé. Pero hubo un problema….

El 17 de junio del 2020, cuando ya me habían aprobado, me fui por la mañana a un barrio alejado de mi casa, con mis amigos. En él había un parque que tenía un skatepark, dedicado a el ocio de montar skates, patinetes, etc. Nos fuimos para allá todos los amigos, unos con skate, otros con patinete y todos SIN CASCO. Al mediodía ya teníamos que coger la Renfe para llegar a nuestras casas.

Los únicos recuerdos o memorias que tengo sobre lo que paso ese día, se acaban conmigo en el skatepark montando en el skate aproximadamente a las 13 y algo. Después de esa hora ya no recuerdo ni qué hice ni qué pasó, y lo que se es gracias a mis amigos y familia que me lo contaron multitudes de veces porque yo no era capaz de entenderlo.

Lo más importante es que ni mi amiga ni yo llevábamos cascos. Y diréis, ¿qué pasa por no llevarlo? Y es que vivimos en una sociedad en la que no hay educación necesaria ni conocimiento de todo lo que te puede pasar si no llevas un casco, o no llevas protecciones.

Mi amiga me ha contado o explicado que salimos del skatepark y estábamos camino a la salida del parque. Según la historia de una de mis amigas, que estaba a mi lado en ese momento, estábamos camino a la salida y pasamos por un paso subterráneo que al parecer tenía rampas en el suelo. Mi idea, inconsciente en ese momento, fue llegar a la salida de ese lugar montada en el monopatín. Mientras pasábamos por ese sitio mi amiga estaba hablando por teléfono y en un segundo vio como yo, ya montada en el skate para bajar la cuesta, estaba tambaleándome de un lado a otro. El patinete en el que iba montada se frenó contra una rampa del suelo y yo salí volando, dando vueltas. Me di un grave golpe contra el suelo en el lado izquierdo de la cabeza.

Mi amiga y el resto del grupo pensaban que me iba a caer y que, como mucho, me rompería un pie, la nariz, o cualquier parte no muy importante de mi cuerpo. Enseguida salieron corriendo para ver cómo estaba, pero me encontraba inconsciente. Me sangraba la nariz, la boca, partes de mi cara y mis brazos y la amiga que ya he mencionado, junto con otro chico del grupo, se centraron en ayudarme de la mejor manera que podían.

Minutos después me empezó a dar una mini convulsión que duró poco tiempo, y ellos en el momento corrieron a ponerme de lado, juntos, a la misma vez, para que no me atragantara con mi propia lengua. Ese acto de auxilio suena muy fácil, pero hay un gran desconocimiento de educación sobre ese tema. Mi suerte es que mis amigos ya sabían qué hacer. Hace unos años tuvimos la suerte de que los profesionales y técnicos de las ambulancias dieron en mi instituto un mini taller sobre cómo reaccionar a este tipo de problema.

Enseguida mi amiga llamó al 112 para pedir una ambulancia y mientras esta venía, en la llamada le iban preguntando cómo estaba y qué partes de mi cuerpo estaban afectadas. Al llegar las ambulancias mis amigos tuvieron que desplazarse a un lado en el que no vieran ese proceso tan traumático. Los médicos y profesionales de la ambulancia vieron que algo iba mal y al llegar al hospital 12 de octubre en urgencias, no se ni cuántas resonancias me hicieron para saber qué me estaba pasando.

Mis amigos se lo tuvieron que comunicar a mi familia, y eso fue un gran golpe para ellos y principalmente para mi madre, que se lo comunicaron mientras ella estaba trabajando. Eso fue algo que afectó a toda mi familia y amigos.

Nada más llegar al hospital, tras la resonancia, me tuvieron que operar por primera vez para quitarme las partes del cráneo izquierdo rotas, ya que era algo peligroso porque podían dañar mi cerebro y acabar con mi vida. Dos horas después de esta operación volvieron a hacerme una resonancia, y notaron que había sangre en esta zona, así que me tuvieron que mandar al quirófano por segunda ves para intenta eliminarlo y que eso no presionara el resto de partes de mi cabeza. Horas después, en el mismo día, notaron que en el lado derecho también había una hemorragia, y ya por tercera vez, me tuvieron que enviar al quirófano para operarme por última vez.

Estuve dos semanas en la UCI con mi madre a mi lado, y a veces mi padrastro. Recordemos que ahí ya había empezado el problema del COVID, y si eras mayor de edad estabas sin ningún familiar o acompañante en la UCI. Yo, gracias a Dios, estaba acompañada de mi madre, porque tenía 17 años y ni mis hermanas, mis tíos o mis primas podían verme. He de aclarar que esas 2 primeras semanas yo estaba en coma inducido, luego tienes que despertarte tú solo.

No quiero ni imaginar lo que deben haber sentido mi familia, mis amigos, pero sobre todo mi madre. Lo positivo es que esos días conseguía mover de manera natural mis piernas y manos estando en coma. Aún así mi situación en ese momento era crítica, no sabían qué iba a pasar conmigo, cuándo iba a despertar, si volvería a ser yo o si todo eso se había acabado en un segundo. A los 14 días, milagrosamente, conseguí abrir los ojos. De ese momento no me acuerdo de nada. Imaginaos la alegría que tenía toda la gente importante para mi, y todos aquellos que independientemente de sus creencias, su religión o lo que sea, estaban hablándome a mi o a quien sea sobre que me despertase y volviese a ser yo. Habían sido dos semanas que para ellos habían sido como una vida entera.

Me desperté, me hablaban, pero yo en ese momento estaba descolocada. No entendía qué me había pasado. Y tres días después ya empecé a volver a ser yo. Aún así me fallaban cosas… La afasia cognitiva era lo que más me afectó. Yo no podía hablar, no podía dirigirme, no podía explicarme. Lo más que decía “azul”, a todo le decía “azul”. Porque tenía el pelo azul antes. Le decía a todo “azul” y “rico”, “sabroso”. Mi madre me vacila mucho con eso ahora, se ríe mucho de eso. Era lo que yo era capaz de decir. Hablaba como una niña. Y además mi comportamiento era como una niña en esos momentos cuando estaba en el hospital, o sea, muy malcriada, muy llorona. Y por ejemplo mi madre me calmaba como cuando era niña haciéndome mimos en la cara, y yo como un gatito o como una niña pequeña me tranquilizaba.

Estuve tres semanas en el hospital, dos en coma y otra. Pues esa semana estuve con la logopeda, con la terapeuta ocupacional, con la de.. se me olvida la palabra… con la terapeuta de moverte. No tuve problemas motores, yo sí podía andar aunque el coma afecte bastante. Estaba intentando volver a andar con fuerza, a andar y a moverme. Y con la logopeda o la terapeuta ocupacional me enseñaba fotos y yo tenía que decirle si era un chico o una chica y qué estaba haciendo. Pero me costó bastante.

Luego de esas tres semanas ya volví a mi casa. Imagínate, mi familia súper feliz, mis hermanas súper contentas y yo también. Parece una tontería, pero solo una semana en el hospital yo lo pasé fatal. Es el hecho de que tú no entiendes que está pasando, y el hecho de no entenderlo te frustra. Yo sentía que estaba en la cárcel. Mi madre se ríe de eso. Yo sentía que me estaban atando, porque como soy muy impulsiva, -y en ese momento aún más porque no tienes conocimiento de lo que te ha pasando-, estaba en la cama con las manos sujetadas, para no arrancarme las vías. Porque me las arranqué, yo soy demasiado impulsiva y rebelde, me quité las vías porque yo pensaba ¿qué hago yo con esto, si yo no he hecho nada?. Yo pensaba que el día anterior había ido al skate y me lo había pasado pipa, me lo había pasado genial. Pero bueno, jajaja, resulta ser que no.

Ya en casa, mi familia y sobre todo mis hermanas tuvieron que aceptar mi comportamiento infantil. Un comportamiento de “yo tengo la razón en todo” los primeros días y meses. Lo siento mucho hermanas y familia, pero ahora lo entiendo. Es una situación en la que el choque del cerebro causa problemas.

Ya en julio estaba en mi casa. En agosto iba a un hospital con una logopeda. El problema es que iba dos veces a la semana, durante media hora cada día. Sí que me ayudó mucho a decir palabras súper básicas, pero no lo suficiente.

No sabíamos que existía CEADAC (Centro Estatal Atención al Daño Cerebral Adquirido), pero nos enteramos por la trabajadora social del hospital. En septiembre vine a hacer una valoración. Yo no acababa de entender lo que me pasaba, sobre todo de mi afasia cognitiva. Pero también tenía otros problemas y no me daba cuenta. El problema de no tener conciencia de lo que me había pasado, y de cómo estoy, y de que no podía volver a Bachiller, de que no podía estudiar Psicología, de que no podía hacer todas las cosas que yo tenía pensado hacer. Porque para empezar no me pude ir de vacaciones con mi familia y con mis amigos.

Entonces entré en octubre al CEADAC y ya llevo como unos 7 meses, y estoy súper contenta y súper agradecida a los trabajadores y a los profesionales.

De una de las cosas que más me alegro es de que sigo manteniendo mi personalidad. Han cambiado cosas, pero sigo siendo yo. Y claro, ahora mismo ya no se nota tanto. Me tienen que operar y poner el cráneo, pero eso ya no se nota porque me creció el pelo. Y luego he conseguido explicarme, hablar, relacionarme con personas de manera positiva. Agradezco que la gente me diga si me explico bien o no, para poder mejorar. Gracias a estar aquí durante unos meses, es increíble que en tan poco tiempo he conseguido mucho. Y al principio de estar aquí yo no sabía decir ni “bolígrafo”, me confundía. Eso me decía Amor (neuropsicóloga). Obviamente aún me confundo de cosas, pero todo el mundo se puede olvidar de algo… pero tampoco son cosas tan tan importantes, es muy leve. Estoy súper feliz.

Quiero decir dos cosas. A las personas que no han tenido ningún TCE ni accidente y también a las personas que han pasado por algo relacionado:

A las personas que están sin ningún problema, que no han sufrido un accidente, os quiero decir que vivimos en una sociedad donde nos han acostumbrado y demostrado que podemos montar en skate o en bicis o en lo que queramos sin ponernos casco. Yo misma pensaba eso. Pero que tú lleves casco no va a significar que eres un niño pequeño, que no eres guay, que no estás en el rollo…. Va a significar que te proteges a ti mismo y que no quieres pasar por lo que me ha pasado a mí y peor, por lo que habrán pasado el resto de personas. Porque el que yo esté como esté es un milagro. Todo el mundo pensaba que yo me iba a morir y gracias a la fuerza estoy así. Así que de verdad, hay que concienciarnos y pensar que es algo necesario para todos. Y que no pasa nada por ponerte un casco. Vas a seguir siendo tú y no pierdes nada.

Y luego a las personas que han tenido un traumatismo o un problema similar al mío tengo que deciros que al principio parece todo una tormenta… Tú no sabes cómo resolverlo, tú no sabes qué va a pasar en tu vida…. si te vas a quedar el resto de años en tu habitación llorando, deprimida, porque no tienes forma de resolverlo. Yo pensaba eso al principio. Pero me he dado cuenta de que si se cierra una puerta se abre una ventana. Que tenemos una idea de hacer algo, pero no es lo único que podemos hacer. Tenemos que conocer el resto de posibilidades que tenemos. Y tienes que ser fuerte, tienes que ser positivo, tienes que ser feliz y estar agradecido de estar como estás. Porque lo que te podría haber pasado es estar muerto, que es fuerte decirlo pero es estar muerto. Y estás como estás. Da igual si tienes un problema motor, o tienes un problema cognitivo. Es que da igual. Estás vivo, eso es lo importante y tienes que estar agradecido de estar como estás y de VOLVER A SER TÚ.

Si quieres ver el video completo, puedes acceder a él en el siguiente enlace:

7 comentarios en «“LA VIDA EN UN SEGUNDO” por Gabriela Toirac, superviviente de un accidente de skate.»

  1. Gabriela muchas gracias por compartir tu historia y ayudar a otros a llevar casco. Eres muy valiente y con esa energía y esa luz que tienes vas a llegar muy lejos . Un abrazo enorme.

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  2. Gracias Gabriela por compartir tu experiencia. Cuando somos jóvenes solemos pensar que somos inmortales. Te felicito por tu valentía y trabajo para recuperarte.

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  3. Muchas gracias Gabriela por compartir tu historia y lo importante que es llevar casco. Acabo de verlo con mi hijo de 7años que ha empezado hace poco a hacer skate y no siempre se ponen el casco.
    ¡Mucho ánimo guerrera! Transmites una energía increíble.💓

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