A vueltas con la IDENTIDAD después de un Daño Cerebral Adquirido

Foto: Álvaro Lassaletta

Aquí sigo, muchos años después, a vueltas con el tema de mi nueva identidad… ¿Puedo volver a ser la misma de antes?, ¿Tengo que esforzarme en ser otra, mucho más organizada y estructurada, porque eso me va a facilitar el día a día?.

Con mi años de experiencia y de aprender a convivir con las nuevas limitaciones me voy dando cuenta de que la clave está en encontrar un equilibrio entre la que yo era antes y la que necesito ser para poder llegar a dar más de mí.

Sigue habiendo peleas entre la antigua Aurora y la Aurora en la que me tengo que convertir. ¿Os pasa lo mismo? Parece como si tuviera que cambiar de personalidad y volverme organizada y estructurada porque al tener ahora menos recursos cognitivos tengo que facilitarle a mi nuevo cerebro las cosas con estructuras y rutinas, para que no se disperse. Pero eso me cuesta mucho…

Hay muchas veces que me encanta ser la de antes, una desorganizada feliz, porque siempre he huido de la rigidez que me suponía lo que ahora necesito encontrar. Y además no consigo ser organizada y más cuadriculada. Esa no soy yo. Por un lado me facilita las cosas en el día a día pero por otro lado me aleja de quien yo era. Le doy vueltas al tema de la identidad, tan importante después de un daño cerebral adquirido. Pero si vuelvo a ser la de antes, esto me sale facilísimo, ahora no tengo los súper ‘last minute’ recursos que tenía antes y que cada vez valoro más. Por lo que me voy dando de bruces con muchas actividades de la vida diaria.

Creo que alejándome de absolutos voy a estar más tranquila. No se trata de ser “otra yo” como identidad total sino de utilizarlo como herramienta dejándome ser la de antes. Aceptar que no puedo ser la de antes del todo es importante, porque al tener ahora menos recursos de improvisación, de organización, de último momento y de multitarea el no aceptarlo me aumenta la frustración al ver que no consigo realizar demasiadas cosas a lo largo del día.

Pero si lo utilizo como una herramienta, con varios momentos de “¡Ahora más me vale ser la aurora ejecutiva!” voy a estar más contenta con esta nueva Aurora. Es como tener un trabajo nuevo que no me encanta pero que me viene muy bien por los ingresos que me supone. Y así puedo estar más feliz de volver a conectar con mi yo de antes pero con nuevas herramientas que van hacer que la nueva Aurora ahora no se arrastre por la vida.