La importancia de sentir que perteneces

Foto: Álvaro Lassaletta

El terremoto del DCA (Daño Cerebral Adquirido), por el que tu vida cambia de un día para otro, en muchas ocasiones te lleva a perder el sentimiento de pertenencia. Es verdad que por suerte, en la mayoría de los casos, tenemos a nuestra familia y a nuestros amig@s y en esos entornos seguimos perteneciendo, aunque unos y otros tengamos que «Resetearnos», como los ordenadores, para aceptar la nueva situación y adaptarnos a los nuevos cambios o limitaciones.

En distintas ocasiones he sentido que ahora no pertenezco. En una visita a mi antiguo trabajo, al observar a los amigos bajando una montaña esquiando o bailando, en un debate rápido de intercambio de información, al ver a un grupo de especialistas como yo haciendo un brainstorming, viendo a las mujeres multitarea …

Y me parece importantísimo que las personas con DCA sintamos que pertenecemos y que hagamos un esfuerzo por encontrar algunos espacios donde lo sintamos. Si miro hacia atrás en los últimos años me doy cuenta de lo importante que es para mí el coro al que asisto, donde siento que pertenezco, mi voluntariado en un centro en el que siento que pertenezco, los grupos con personas con DCA para hablar o para hacer deporte, donde siento que pertenezco. Y animo a otras personas con DCA a poder mantener o encontrar nuevos lugares de pertenencia. Ya sea un espacio de pilates, de ajedrez, de meditación, de piscina, de café con los amigos los viernes, de voluntariado… lo que sea. Seguro que cada uno podemos encontrar algún espacio donde sintamos que pertenecemos. Y cuando lo sientes es ¡genial!

También les pediría a los profesionales que tengan en cuenta esta hipersensibilidad que tenemos ahora hacia la pertenencia y lo cuiden. Para mí es muy importante sentir que pertenezco. Agradezco mucho a CEADAC (Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral Adquirido) el haber podido presentar mi libro allí. CEADAC es uno de los nuevos sitios donde siento que pertenezco. ¿Dónde sientes tú que perteneces?

LA FRAGILIDAD EMOCIONAL TRAS UN DCA

 

Foto: Álvaro Lassaletta

Después del terremoto que supone un daño cerebral adquirido en la vida de una persona las emociones se vuelven bastante frágiles, inseguras.

Ahora nos toca aprender a manejarnos por un camino nuevo y a convivir con algunas limitaciones que vamos descubriendo.

Tras un terremoto hay que decir adiós a algunas cosas que ya no nos son útiles ahora, recolocar las que aún siguen en pie, y arreglar las que están algo dañadas.

Nuestro proceso de recuperación es parecido. También consiste en reutilizar y potenciar las funciones que se mantienen y esforzarnos en rehabilitar las que ahora fallan y si no se pueden recuperar completamente aprender herramientas o trucos para compensarlas.

Yo me doy cuenta de cómo en este arduo y bonito camino me siento más insegura. Ya no estoy tan segura de las cosas como antes. Las emociones se mezclan y a veces salen de forma impulsiva o con demasiada fuerza, incluso a veces no salen cuando las necesito.

Antes me enfadaba con esta situación. Ahora aprendiendo a convivir con distintas limitaciones y habiendo avanzado mucho en el camino entiendo esta fragilidad emocional, estos cambios de opinión, mi inseguridad. También siento que cada vez voy sintiéndome un poco más segura en este proceso de adaptarme a todos los cambios que se han dado en mi vida y en la de mi familia. Y espero que poco a poco la inseguridad no sea tan esencial en mí.

INTEGRAR “QUIEN ERA” Y “QUIEN SOY”

Al comienzo de mi proceso de rehabilitación y de recuperación yo estaba enfadada con el mundo, sólo quería volver a ser como era antes y daba poco valor a los pequeños avances que hacía, porque no me devolvían a la “Aurora de antes”. Tenía en bloques muy diferenciados e incomunicados el “YO ANTES” y “YO AHORA”.

 

YO ANTES YO AHORA
Podía con todo ¡Solo una cosa!
Rápida, ingeniosa, chistosa Lenta, me cuesta encontrar las palabras
Activa, no me perdía ningún plan Tengo que cuidar mis descansos
Profesionalmente reconocida Retomo en pequeñas dosis mi profesión
Muy adaptable Necesito rutinas

 

Ponía una barra firme entre las dos identidades. Sentía que tenía que crear una nueva identidad.

Después de bastante trabajo personal, de adaptación y aceptación de la nueva situación siento que cada vez hay más comunicación entre la vieja identidad y la nueva identidad. No creo que tenga que crear una nueva identidad totalmente diferente a la que tenía.

Hay cosas que no he perdido: el SENTIDO DEL HUMOR, la SOCIABILIDAD, hay cosas que voy recuperando –aunque sea en un grado diferente- las GANAS DE VIAJAR, ir a CONCIERTOS y conectar con la música, hay cosas que aunque ahora no estén también habrían cambiado por la edad, y hay cosas a las que he tenido que decir adiós y aceptar que ya no las tengo.

Cada vez siento que integro más quien era y quien soy, que la línea es más discontinua, que estoy recuperando algunas cosas y voy cogiendo cariño a mis nuevas capacidades, en muchos casos parecidas a las de antes, pero diferentes en grado, cantidad e intensidad.