MEJOR ENFOCAR EL PRESENTE, NI EL PASADO NI EL FUTURO

“Yo antes era la bomba, podía con todo, no me cansaba casi nunca y si me cansaba con una cabezada de 10 minutos y un café me bastaba, no se me ponía nada por delante….” Seguro que más de uno se identifica con esta forma de idealizar cómo éramos “antes”.

Siento que durante un tiempo he gastado demasiada energía pensando en el pasado, incluso algunas veces lo magnificaba. Renegaba mucho de mi estado, porque la mejoría nunca era suficiente para mí. Tenía absolutamente idealizado el futuro, que obviamente se parecía bastante al pasado.

Ha sido importante en este tiempo plantearme objetivos realistas para no idealizar el futuro. Si nos ponemos la meta muy lejana no vamos a disfrutar de los pequeños pasos que vamos alcanzando. El futuro nos tiene que servir de motivador o como impulso. El peligro de idealizarlo supone un continuo estado de frustración por no alcanzar la meta que buscamos.

Los objetivos realistas adaptados a la situación actual. Aquí y ahora ¿qué me propongo cambiar de forma realista?. A lo mejor es algo tan simple como ser más autónomo bajando a pasear al perro, o subirme en la bicicleta elíptica durante 15 minutos diarios. Algún paso pequeño pero muy real para empezar a caminar. Después de muchos pasos pequeños se puede mirar el camino recorrido.

Nunca pensé que podría llegar a escribir un libro, sobre todo cuando al principio no era capaz ni de escribir la lista de la compra. Pero poco a poco decidí ponerme como tarea escribir un poco cada día. Al principio eran textos muy cortos, de 3 ó 4 líneas, y después un día me puse a escribir algo más largo. Lo más importante fue no pretender hacer algo muy largo nunca, pero persistir en ello me ha permitido hacer cada día un texto algo más extenso y poder con el tiempo reunir lo escrito para crear un texto con sentido y que pudiera describir de forma precisa la limitación a la que me estaba refiriendo.