Recuperar la ESPERANZA

Foto que es oscura y tiene en primer plano una hoja de otoño y al fondo se ve resplandecer el sol
Foto: Álvaro Lassaletta

Hablando de nuestro “antes” y “después” en el Grupo de Adaptación a los Cambios tras un DCA nos estamos dando cuenta de que, -aunque cueste verlo en un principio-, en medio de la adaptación a nuestra nueva realidad hay cosas positivas que han aparecido o que se han acentuado.

Una participante comenta: “¡Antes no tenía esta paz interior que tengo ahora!. Ahora soy más capaz de mirar con distancia las cosas”. Otra compañera después de contar la dureza de sus pérdidas recuerda: “En esta nueva etapa he empezado a reírme, pero a reírme a carcajadas cuando veo alguna cosa divertida. Antes era muy seria. Mi hija se alegra muchísimo al verme reír, ¡es contagioso!.”

“Yo antes era mucho más altiva y creída, ahora me vuelto más humilde. Desde que me ha pasado esto soy mucho más sensible a las necesidades de los demás”, comenta otra persona.

Otro participante dice que antes se peleaba mucho con su mujer y que ahora ella está impresionada porque él no se pelea tanto. Está más relajado. “Es curioso cómo echas de menos el estrés y la adrenalina de antes en lo laboral, pero por otro lado me doy cuenta de la ventaja que tiene para la relaciones personales esta nueva tranquilidad”.

Yo misma me doy cuenta de que con el trabajo en el turno de tarde que tenía cuando tuve el accidente me habría perdido muchas de las cosas que disfruto con mis hijos. Hay cosas positivas en todo este proceso.

“Yo antes era más brusca en el trabajo, con los amigos. Ahora empatizo más con las personas”, reconoce otra compañera.

Un compañero nos comparte  que él antes, al ser un jefe de empresa con 20 personas a su cargo, era muy estricto y exigente tanto consigo mismo como con sus trabajadores.  Al comienzo de su rehabilitación estaba echando de menos la empresa y el trabajo. Yo desde el principio decidí abandonar la silla de ruedas y conseguir andar, primero con bastón y después sin él aunque la pierna y la mano no tuvieran fuerza suficiente. En el grupo vemos cómo la misma herramienta que le había ayudado a ser jefe y a coordinar el trabajo de varias personas y exigir a todos que cumplieran sus objetivos, le había servido para su rehabilitación actual. Ese mismo énfasis y fuerza estaban en el ahora pero con nuevos objetivos. Seguía manteniendo las herramientas dentro que tenía como jefe pero el proyecto ahora era distinto. El proyecto era su propia vida,  ser jefe de si mismo y conseguir una rehabilitación máxima. Y lo estaba consiguiendo.

Aprender a valorar las cosas positivas de nuestra nueva vida. En medio de este proceso de aceptación poder ver destellos de luz a lo largo de un túnel que a veces parece demasiado oscuro es maravilloso.