Reconstruyendo mi identidad profesional

Terraza con mesas y sillas cada una de distinto color
Foto: Álvaro Lassaletta

Al preparar este último cuatrimestre, utilizando mis herramientas de planificación, -para evitar la saturación de recursos-, decidí hacer pocas charlas o ponencias, ya que tenía un trimestre muy ocupado.

Y estoy encantada porque las charlas ponencias o invitaciones que he tenido estaban relacionadas también con mi profesión como psicóloga clínica y me dejaban desarrollarme no solo como afectada sino también como profesional. Por supuesto iba a compartir mi experiencia y aprendizaje sobre los síntomas más invisibles del daño cerebral, especialmente los cognitivos. Pero no era sólo un testimonio, también suponía transmitir la elaboración de herramientas durante este tiempo y observaciones desde mi óptica profesional.

La experiencia de dar una sesión clínica en la Unidad de Daño Cerebral del Hospital Beata María Ana rodeada de profesionales que se dedican a la neurorehabilitación de personas con daño cerebral adquirido a diario me suponía un reto. Y fue una sesión interactiva y muy enriquecedora para mí.

El ser invitada posteriormente a llevar otra sesión clínica en un Centro de Salud Mental público, muy parecido al que yo trabajaba, fue también muy especial para mí, y también me hizo conectar con la Aurora de antes. Con la conciencia de que mi nueva identidad es diferente y que conserva algunas partes de la identidad previa, como la profesional.

Cada vez soy más consciente de la importancia de la integración y coordinación del trabajo neurosicológico y del psicoterapéutico, -por mi propia experiencia-, y lo comenté en ambas sesiones clínicas. También me pareció importante poner sobre la mesa la importancia y necesidad de un buen diagnóstico diferencial entre los síntomas subdepresivos y algunos de los cognitivos del daño cerebral.

Y qué mejor entorno para poder hablar de todo esto qué el de mi tercer encuentro, en la universidad. Rodeada de estudiantes de Psicología, futuros neuropsicólogos o psicólogos clínicos, entusiasmados por aprender, preguntar y saber. Me transmitieron mucho y me devolvieron la ilusión por el saber que tenía hace muchos años como estudiante. Y una vez más allí era la persona afectada por un daño cerebral adquirido, pero también era la psicóloga clínica que empezó sentada como ellos en los pupitres de la universidad.

Y con estas últimas experiencias, tan intensas y a la vez gratificantes para mí, que me han supuesto una buena preparación de las charlas y de las que he aprendido mucho también de las personas de mi alrededor, me doy cuenta de lo importante que es para mí haber reconstruido mi identidad profesional. Y veo mi evolución.

Estoy en otra etapa. En un principio me veía solo como una persona afectada contando su experiencia, y ahora integro también a mi identidad como afectada la identidad profesional y sigo aprendiendo, adaptando las herramientas psicoterapéuticas anteriores a las personas con daño cerebral adquirido. Y descubro que las adapto bien, por lo que conozco bien por propia experiencia y por lo que aprendo desde hace años en mis grupos de personas con DCA.

Cada vez más tranquila, más segura de esta nueva identidad que integra la experiencia vivida con la profesional de psicóloga clínica. Y con ganas y tiempo por delante para seguir aprendiendo de las dos identidades.

Esto no pasa de un día para otro. En este mes va a hacer 14 años que convivo con el DCA y ahora sí que siento que he encontrado mi lugar.

Reseña profesional – Dra. Carmen Cuenca Muñoz, neuropsicóloga. Encuentro sobre el libro con estudiantes de Grado de Psicología en la universidad.

«ALGUIEN MUY ESPECIAL» Buscar libros en una biblioteca es una experiencia curiosa. Nunca sabes qué te vas a encontrar. Y como pasa casi siempre en la vida, encuentras algo que no estabas buscando. En mi caso apareció un libro con un título ¡tan interesante!: El daño cerebral invisible. Yo soy neuropsicóloga y lo encontré perfecto. … Leer másReseña profesional – Dra. Carmen Cuenca Muñoz, neuropsicóloga. Encuentro sobre el libro con estudiantes de Grado de Psicología en la universidad.

Recuperar la ESPERANZA

Foto que es oscura y tiene en primer plano una hoja de otoño y al fondo se ve resplandecer el sol
Foto: Álvaro Lassaletta

Hablando de nuestro «antes» y «después» en el Grupo de Adaptación a los Cambios tras un DCA nos estamos dando cuenta de que, -aunque cueste verlo en un principio-, en medio de la adaptación a nuestra nueva realidad hay cosas positivas que han aparecido o que se han acentuado.

Una participante comenta: “¡Antes no tenía esta paz interior que tengo ahora!. Ahora soy más capaz de mirar con distancia las cosas”. Otra compañera después de contar la dureza de sus pérdidas recuerda: “En esta nueva etapa he empezado a reírme, pero a reírme a carcajadas cuando veo alguna cosa divertida. Antes era muy seria. Mi hija se alegra muchísimo al verme reír, ¡es contagioso!.”

“Yo antes era mucho más altiva y creída, ahora me vuelto más humilde. Desde que me ha pasado esto soy mucho más sensible a las necesidades de los demás”, comenta otra persona.

Otro participante dice que antes se peleaba mucho con su mujer y que ahora ella está impresionada porque él no se pelea tanto. Está más relajado. “Es curioso cómo echas de menos el estrés y la adrenalina de antes en lo laboral, pero por otro lado me doy cuenta de la ventaja que tiene para la relaciones personales esta nueva tranquilidad”.

Yo misma me doy cuenta de que con el trabajo en el turno de tarde que tenía cuando tuve el accidente me habría perdido muchas de las cosas que disfruto con mis hijos. Hay cosas positivas en todo este proceso.

«Yo antes era más brusca en el trabajo, con los amigos. Ahora empatizo más con las personas», reconoce otra compañera.

Un compañero nos comparte  que él antes, al ser un jefe de empresa con 20 personas a su cargo, era muy estricto y exigente tanto consigo mismo como con sus trabajadores.  Al comienzo de su rehabilitación estaba echando de menos la empresa y el trabajo. Yo desde el principio decidí abandonar la silla de ruedas y conseguir andar, primero con bastón y después sin él aunque la pierna y la mano no tuvieran fuerza suficiente. En el grupo vemos cómo la misma herramienta que le había ayudado a ser jefe y a coordinar el trabajo de varias personas y exigir a todos que cumplieran sus objetivos, le había servido para su rehabilitación actual. Ese mismo énfasis y fuerza estaban en el ahora pero con nuevos objetivos. Seguía manteniendo las herramientas dentro que tenía como jefe pero el proyecto ahora era distinto. El proyecto era su propia vida,  ser jefe de si mismo y conseguir una rehabilitación máxima. Y lo estaba consiguiendo.

Aprender a valorar las cosas positivas de nuestra nueva vida. En medio de este proceso de aceptación poder ver destellos de luz a lo largo de un túnel que a veces parece demasiado oscuro es maravilloso.

Guía de FEDACE sobre la Inclusión Sociolaboral de personas con DCA

Os comparto el cuaderno que acaba de publicar FEDACE (Federación Daño Cerebral), una guía sobre la inclusión sociolaboral de las personas con Daño Cerebral Adquirido, en la que tuve la suerte de participar y aprender de las grandes profesionales que la han coordinado. Me parece un documento muy recomendable para tener a mano en esta … Leer másGuía de FEDACE sobre la Inclusión Sociolaboral de personas con DCA

Volver a vivir después de un DCA. Entrevista en el programa El Faro de la SER

VOLVER. El programa de radio El Faro en la cadena SER tenía este título tan sugerente el día 8 de enero, día en el que la periodista Elena Sánchez me hizo la entrevista. VOLVER. En el caso de una persona con Daño Cerebral Adquirido volver es volver a vivir. Y volver a vivir supone aprender … Leer másVolver a vivir después de un DCA. Entrevista en el programa El Faro de la SER

A vueltas con la IDENTIDAD después de un Daño Cerebral Adquirido

Aquí sigo, muchos años después, a vueltas con el tema de mi nueva identidad… ¿Puedo volver a ser la misma de antes?, ¿Tengo que esforzarme en ser otra, mucho más organizada y estructurada, porque eso me va a facilitar el día a día?. Con mi años de experiencia y de aprender a convivir con las … Leer másA vueltas con la IDENTIDAD después de un Daño Cerebral Adquirido

La Carta a los Reyes Magos de un grupo de personas con DCA

En los años posteriores a mi accidente yo no pedía a los reyes volver a ser la de antes, porque me creía que era la de antes, por la falta de conciencia. Me gustaría pedir para todas las personas con DCA y sus familiares más conciencia y aceptación, porque para mí han sido muy importantes … Leer másLa Carta a los Reyes Magos de un grupo de personas con DCA

LA MÚSICA, EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES

Hace unos días disfruté del concierto de la Asociación MusicAvanza https://musicavanza.org/ en Madrid y del coloquio posterior. El objetivo de esta asociación es difundir la música y los beneficios de la misma tras un Daño Cerebral Adquirido. Está formada por dos músicos profesionales -un violinista y un pianista- que sufrieron una lesión cerebral súbita hace unos … Leer másLA MÚSICA, EL CEREBRO Y LAS EMOCIONES

Decedario: un juego terapéutico para la Rehabilitación del Lenguaje y la Comunicación

Hoy os traigo un «post invitado» cuyo contenido, autora y protagonista vale la pena conocer y puede ayudar a muchas personas. ¡Podemos ayudar a Diana Arias a conseguir su objetivo con un pequeño granito por nuestra parte! Los proyectos que me gustan son los que parten de la experiencia propia, en primera persona. Conociendo Decedario … Leer másDecedario: un juego terapéutico para la Rehabilitación del Lenguaje y la Comunicación

La incertidumbre tras un DCA

Cuando uno empieza a ser algo consciente de lo que le ha pasado tras una lesión cerebral súbita y se empiezan a manifestar las limitaciones a corto plazo aparece una gran incertidumbre. La incertidumbre hacia el medio y el largo plazo, hacia la evolución real tras la rehabilitación, hacia las relaciones sociales, hacia el futuro … Leer másLa incertidumbre tras un DCA

La expresión de emociones en DCA. ¿No lo siento o no lo puedo expresar?

 

Foto: Álvaro Lassaletta

A lo largo de estos 12 años, he podido ver una evolución en la expresividad de las emociones. Después de mi TCE la expresividad emocional estaba muy bloqueada, y muchas veces no sé si mi sentimiento también. Una sensación de anestesia anímica prevalecía.

Con el tiempo y la rehabilitación he ido recuperando los sentimientos, pero la capacidad de expresarlos va más lenta. Por suerte se va alcanzando poco a poco y aún tengo la esperanza de seguir mejorando. Me viene a la cabeza la carta que mandé, hace varios años, al coro de mujeres en el que participo transmitiendo la ilusión de volver a sentir. Os la copio a continuación. Me encantaría que pudierais compartir lo que os pasa a vosotr@s con la expresión de las emociones.

«Queridas compañeras del coro,  
me apetecía compartir con vosotras un momento de emoción muy especial que sentí ayer al cantar en la entrega del premio. El acto de entrega me gustó mucho y quería daros las gracias porque seguramente sin saberlo no sabéis qué energía, apoyo y rehabilitación estáis suponiendo para mí: el coro, la música, pero sobre todo el grupo. 
 
Ayer después de mucho tiempo sin conseguir emocionarme me emocioné al cantar «La cigarra», porque no sólo me acordé de la autora Mª Elena Walsh y su exilio, y su cáncer, sino que me identifiqué totalmente con la canción y sentí profundamente cómo yo estaba allí renaciendo después de casi 4 años muy duros, los primeros 3 casi bajo tierra como la cigarra. Y os quería compartir que el coro para mí ha sido un comienzo estupendo de retomar aspectos de normalidad y disfrutar en mi vida. Empecé hace un poco más de un año sin saber si podría aguantarlo físicamente, atencionalmente.. y aquí estoy feliz. A veces me podéis ver sin fuerzas, hay muchas secuelas… pero poco a poco vuelvo a estar, a rellenar mi lugar.
 
Y ayer cantando desperté y ví que desde mi espacio de normalidad -que es el coro- podía empezar a enterrar un poco esa etapa pasada y empezar a salir al sol y ver de nuevo la luz! Fue un momento muy bonito y que quería compartir con vosotras. Gracias por estar ahí!»

Aceptar no es resignarse

Foto: Álvaro Lassaletta

El camino de la aceptación del daño cerebral adquirido es largo, a veces es llano y liso, otras es cuesta arriba, en ocasiones se convierte en terreno pedregoso en el que la mochila pesa demasiado y en otras nos encontramos en una subida del camino que nos permite mirar con perspectiva todo lo que hemos recorrido ya.

Casi siempre al llevar los «grupos de aceptación» como voluntaria con personas con DCA me he encontrado dentro del grupo con algunos participantes a los que no les gustaba nada el nombre. Me decían que «aceptar» les sonaba a «resignarse con lo que hay», como un concepto estático sin posibilidad de avanzar. Cuando les preguntaba con qué nombre les gustaría describir el proceso de aceptar las nuevas limitaciones, recuerdo buenas propuestas como «Gestionar el cambio» , «Grupo de conciencia», «Mi vida aquí y ahora».

Independientemente del nombre la aceptación es dura pero fundamental en el proceso de rehabilitación y recuperación y en la adherencia al tratamiento. Pero para mí la aceptación no es algo estático. Cuando hablo de aceptación hablo de aceptar en cada momento lo que hay, las limitaciones con las que contamos en ese momento. Por mi experiencia esa ha sido la clave para una mejor recuperación. Durante mucho tiempo no aceptaba algunas secuelas e intentaba ignorarlas, pero eso al final me pasaba factura. El conseguir mirar de frente a cada etapa me ha ayudado a centrarme en la recuperación. El aceptar las secuelas que tengo hoy no quiere decir que me resigno a pensar que serán las definitivas. Quiere decir que si hoy acepto lo que me pasa hoy la recuperación sigue su curso de manera fluida. Puedo hablar de esto después de un aprendizaje largo de años y de pelearme mucho con lo que me pasaba. Animo a la esperanza, a no resignarse, porque se puede seguir avanzando durante mucho tiempo, sobre todo si nos centramos en el presente y nos proponemos objetivos realistas.

El daño es menos invisible cuando nos reconciliamos con él.